Vida Sana

¿Traes cargador?

16 enero, 2017

 

Hoy en día escuchamos esto en todas partes, nadie quiere quedarse sin pila, al menos no a mitad del día.

Imagínate que maravilloso sería que así de sencillo pudiéramos recargar batería nosotros, esa energía que todos necesitamos para operar en nuestro día a día.

Yo sé que traigo como un diez por ciento de pila, cuando ya no tengo ánimo para hacer muchas cosas que antes hacía sin ningún problema.

No siento energía a la hora de levantarme y tampoco a la hora de hacer ejercicio, no tengo ganas de ir al super y si tengo una reunión, la pienso dos veces antes de decidirme a ir, entonces sé que  ya traigo la pila casi en ceros.

Sorpresivamente cuando hago lo que me gusta no me siento fatigada en lo más mínimo, cuando viajo por ejemplo soy incansable, también cuando voy a una tienda (cualquiera menos la de abarrotes) y cuando veo algún espectáculo callejero –street performance- puedo pasar horas enteras de pie, no me canso, entonces he llegado a suponer que no es una cuestión de agotamiento físico si no mental.

Me gusta compararme con los juguetes de antes, cuando se les iba terminando la batería empezaban a hacer todo en cámara lenta, y digo los de antes porque los de hoy dejan de funcionar de un momento a otro, así, sin avisar, sin darte tiempo de ir a comprar pilas nuevas, un día decides prenderlos y ya están muertos.

Así estoy yo a veces, como los juguetes de mi época, empiezo a alentar el paso en todos los sentidos, hasta que llega el día en que ya no quiero funcionar más.

Por eso es importante cambiar un poco la rutina o aplicar la terapia de shock y hacer algo completamente ajeno a nosotros, puede ser tomar una clase de meditación guiada si eres de las que siempre hace ejercicio de alto impacto.

 

Puedes darte un baño de burbujas, de esos que duran horas. Si no lo acostumbras, porque en tu casa no hay tina de baño, puedes irte a un hotel todo un día, yo lo he hecho porque pagas lo mismo o incluso un poco menos que por un día en el spa. Me llevo mi música, una vela aromática, un buen libro (o vino) y a descansar se ha dicho.  

 

Otra opción  es tomarte unas mini vacaciones de fin de semana, hacer ese alto justo en medio del camino y tomar un respiro para seguir andando.

 

Muy frecuentemente se nos olvida que no somos el resultado de una simple ecuación, si, es verdad que necesitamos comida y sueño para alimentar al cuerpo, pero la mente y el espíritu necesitan mantenimiento también.

Nos ocupamos muchas veces de conectar el estuche al cargador, pero nos olvidamos de lo que esta dentro, que es por mucho, lo mas valioso que tenemos.

Y tú ¿cómo recargas tu batería?



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