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enero 2017

¿Qué Leo?

Entre tonos de gris

30 enero, 2017
Libro para mujeres maduras

Hace un año mi amiga (f.a.) me recomendó este libro y apenas el mes pasado lo compré y lo leí.

Entre tonos de gris es un libro tristísimo, crudo y hermoso a la vez.

No puede ser de otra manera pues narra el holocausto que vivieron los lituanos durante la Segunda Guerra Mundial.

Los horrores que cometió Stalin contra los pueblos de Letonia, Estonia y Lituania son frecuentemente ignorados. En esta novela se retrata la valentía y la dignidad con la que vivieron estos años de ocupación Lina, su madre y su hermano menor.

Lina narra en primera persona el viaje que hacen hasta llegar a Siberia, como son explotados en campos de cultivo y como la esperanza de volver a ver a su padre y esposo, es lo único que mantiene vivos a los tres personajes principales de la historia.

Estos libros me abren los ojos, me hacen dar gracias por todo lo que tengo, por lo afortunada que soy, ya que he tenido la suerte de no haber vivido en carne propia el terror de una guerra.

Nos muestra de cerca todo lo que implica un conflicto armado y te confronta con esa verdad absoluta: En las guerras nadie gana.

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¿Qué Leo?

No voy a pedirle a nadie que me crea.

25 enero, 2017
 
Acabo de terminar de leer el libro No voy a pedirle a nadie que me crea de Juan Pablo Villalobos, y estoy triste, pues es de esos libros tan raros de encontrar, esos que no quieres que se acaben nunca.
 
 

Libros que te hacen encariñarte no solo de la historia, sino también de los personajes, y sabes que una vez que se vayan los vas a extrañar. 

En mi caso es muy frecuente que ya quiera terminar un libro, porque me entristeció, o me aburrió, otras veces no me hallo con el estilo del autor o el tema no me atrapa. Con este libro me pasó todo lo contrario, me enganchó y me hubiera gustado que me durará muchos días más.

 
 

Cuando paseándome por la librería vi la portada, decidí no comprarlo. Hice lo que siempre le digo a todo el mundo que no haga, juzgar la historia por la portada.

 
 

Cuando me dirigí a pagar los libros que sí me convencieron, me topé con el típico acrílico que dice ¨tome uno¨ y tomé el primer capítulo (gratis).  

 

Que bueno que lo hice. En cuanto terminé de leer ese fragmento de la novela, corrí a la librería por él, literalmente me regresé y lo compré.

 
 
El libro No voy a pedirle a nadie que me crea de Juan Pablo Villalobos me encantó, es adictivo, entretenido, de esos libros que no puedes dejar de leer y que te engancha desde el primer capítulo.
 
 

Juan Pablo es un buen muchacho, que se encuentra preparando todo para irse con su novia a Barcelona, allá estudiará un doctorado, justo el día antes de partir, se re encuentra con un primo que siempre ha dado malos pasos. 

 

No te cuento más porque arruino la historia…así que si lo quieres leer lo encuentras aquí aquí.

 

Espero que lo disfrutes y dime qué te pareció mi recomendación

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Moda

Minifalda a los 50: Los looks y su fecha de caducidad

23 enero, 2017

Hace muchos años, cuando Joan Rivers (la amo) todavía vivía declaró en el programa de Fashion Police ™que “hay ciertos looks que tienen fecha de caducidad”.

A mi, eso me hizo ruido, porque hasta ese momento nunca me había puesto a pensar en la edad en la que yo dejaría de usar ciertas cosas, ya fuera por considerarlas juveniles o inapropiadas.

Tal vez creía que me iba a quedar en los treintas para siempre jajaja.

Pero ahora que ya han pasado los años y aunque odie reconocerlo, para mí algunos looks si tienen como fecha límite el día de nuestro cumpleaños.

Por mas que amé, amo y amaré las minifaldas, los shorts y otras prendas cortas, actualmente sólo los uso cuando voy a la playa y el código de vestimenta los vuelve indispensables.

Por más joven que me sienta, ya no me veo cruzando el centro de la ciudad en minifalda y tacones.

Y a las minifaldas tendría que agregar un sinfín de prendas y looks que considero que tienen fecha de expiración pero me remitiré a los que son más comunes.

Para ser honesta creo que todo esto para mi ya pasó a mejor vida:


*El look angelical que consta de vestidos vaporosos llenos de olanes y transparencias.

*La diadema con moñito por un lado o con florecitas, que dan un aspecto de niña colegiala.


*La minifalda apretada con zapatos altísimos.

*Los vestidos y/o blusas sin espalda o strapless.

*Todas las prendas ombligueras.

*Cualquier camiseta que diga teen“.


Son sólo algunos de los muchísimos looks que en mi opinión son exclusivos para las jovencitas.

Hay tanta ropa en este mundo y cada etapa de la edad te quita opciones pero a la vez te da otras, lo único que debemos hacer es tomar el tiempo de explorarlas, ver revistas, documentarse acerca de lo que se esta usando, y ver lo que la industria del vestido tiene para nuestra generación

Afortunadamente existen estas y otras prendas “sin edad”, esas que podremos usar hasta el día en que nos caigan gordas.

    • Los jeans (aunque algunos digan que no)
    • La chaqueta negra de motociclista.
    • Los lentes de aviador.
    • El vestido negro.
    • Los zapatos bostonianos.
    • La falda negra curra con medias negras.
    • Los tenis converse.
    • El pantalón corte cigarro.
    • Los blazers. 
    • Los pants.
    • Las gabardinas.
  • Los jeans negros.
Más adelante les contaré de todas estas piezas que yo considero “rescata vidas” porque no pasan de moda, son apropiadas para todas las edades, algunas, como las chaquetas de piel se ven mejor con los años y se pueden combinar de mil maneras. 

Nunca se es demasiado grande para tener un es.ti.la.zo y si no me creen acuérdense de Maria Félix, Sofía Loren, Raquel Welch, Jane Fonda, Iris Apfel y Carmen Dell´Orefice, entre muchas otras.


Ellas son la viva imagen de la mujer que no se deja definir por la edad, los cumpleaños les hacen cosquillas y cada día lucen mejor.

Ánimo, todavía hay mucho girl power.😊

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Vida Sana

Como recargar mi cuerpo de energía

16 enero, 2017

¿Traes cargador? ¿Alguien trae una pila? Hoy en día escuchamos esto en todas partes, nadie quiere quedarse sin batería, nadie es feliz con el 10% de pila, al menos no a mitad del día.

Cuando veo lo fácil que es recargar un celular o cualquier gadget pienso en lo maravilloso que sería si así de sencillo pudiéramos recargar batería nosotros, esa energía que todos necesitamos para operar en nuestro día a día.

Yo sé que traigo como un diez por ciento de pila, cuando ya no tengo ánimo para hacer muchas cosas que suelo hacer sin ningún problema.

No siento ánimo a la hora de levantarme y tampoco a la hora de hacer ejercicio, no tengo ganas de ir al súper y si tengo una reunión, la pienso dos veces antes de decidirme a ir, entonces sé que ya traigo ando casi en ceros.

Sorpresivamente cuando hago lo que me gusta no me siento fatigada en lo más mínimo, cuando viajo por ejemplo soy incansable, también cuando voy a una tienda (cualquiera menos la de abarrotes) y cuando veo algún espectáculo callejero –street performance- puedo pasar horas enteras de pie, no me canso, entonces he llegado a suponer que no es una cuestión de agotamiento físico si no mental.

Me gusta compararme con los juguetes de antes, cuando se les iba terminando la batería empezaban a hacer todo en cámara lenta, y digo los de antes porque los de hoy dejan de funcionar de un momento a otro, así, sin avisar, sin darte tiempo de ir a comprar pilas nuevas, un día decides prenderlos y ya están muertos.

Así estoy yo a veces, como los juguetes de mi época, empiezo a alentar el paso en todos los sentidos, hasta que llega el día en que ya no quiero funcionar más.

En este punto siempre me pregunto:

¿Qué puedo hacer para recargar mi cuerpo de energía?

A mi me funcionan varias cosas, una es cambiar un poco la rutina y la otra es aplicar la terapia de shock y hacer algo completamente ajeno a lo que hago normalmente, puede ser tomar una clase de meditación guiada si eres de las que siempre hace ejercicio de alto impacto.

Puedes darte un baño de burbujas, de esos que duran horas. Si no lo acostumbras, porque en tu casa no hay tina de baño, puedes irte a un hotel todo un día, yo lo he hecho porque pagas lo mismo o incluso un poco menos que por un día en el spa. Me llevo mi música, una vela aromática, un buen libro (o puedes llevar tu vino) y a descansar se ha dicho.  

Otra opción  es tomarte unas mini vacaciones de fin de semana, hacer ese alto justo en medio del camino y tomar un respiro para seguir andando.

Muy frecuentemente se nos olvida que no somos el resultado de una simple ecuación, si, es verdad que necesitamos comida y sueño para alimentar al cuerpo, pero la mente y el espíritu necesitan mantenimiento también.

La mayoría de las veces de conectar el estuche al cargador, queremos darle mantenimiento sólo a el cuerpo, a lo de afuera pero nos olvidamos de lo que esta dentro.

Hay estudios que demuestran que el estrés crónico pueden provocar insomnio, depresión y ataques de ansiedad.

Nos olvidamos de la mente y del espíritu, porque no se ven y que es por mucho, lo mas valioso que tenemos.

Y tú ¿cómo recargas tu batería?

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Moda

Comprar en Forever 21 aunque seas Forever 49

9 enero, 2017

Tengo una amiga (a.v.) que no entra en tiendas como HM, Forever 21, Stradivarius, Charlotte Russ, etc. porque considera que son tiendas exclusivas para jovencitas; por más que intenté convencerla en una ocasión de que venden “prendas que no tienen edad”, no lo logré.

Yo he comprado muchas cosas en estas, y muchas otras tiendas juveniles.

Cuando estoy ahí, me siento como en casa. Tengo años de estar yendo pues acompaño a mis hijas, y aunque debo de reconocer que al principio me quedaba horas en el departamento de joyería porque pensaba, igual que ella, que esas tiendas no tenían nada que ofrecerme, después de meses de estar así, el aburrimiento pudo más y empecé a ver la ropa y a probarme todo aquello que me gustaba.

Confieso que las primeras veces me llevaba la ropa sin probármela porque sentía que todas las jovencitas se iban a reír de mi cuando estuviera en los vestidores. Algunas veces incluso inventé que las cosas eran para mis hijas. Si ya sé lo que algunas de ustedes estarán pensando “en esas tiendas todo es diminuto” y les confieso que no, no es nada halagador tener que comprar la talla XL o la XXL.

Pero la moneda tiene dos caras y la recompensa de comprar ropa en Forever 21 o en tiendas de juniors está al momento de pagar, pues éstas son mucho más económicas que las tiendas de ropa para damas.

Hay tantas cosas que puedes comprar aquí por ejemplo:

  • Los zapatos
  • Las bolsas
  • Joyería (aretes, pulseras, anillos, collares, relojes, etc.)
  • Los ponchos (tan de moda en estos días),
  • La ropa para hacer ejercicio (carísima en otras partes)
  • Las sudaderas
  • Los pantalones de vestir
  • Los chalecos
  • Calcetas
  • Accesorios
  • Suéteres
  • Sacos y Abrigos

En general yo creo que es al revés, si entras en una de esas tiendas te darás cuenta que hay poca ropa que no es apropiada para una mujer de más de cuarenta años.

Tal vez las blusas que muestran el torso, las micro-faldas (en mis tiempos eran mini faldas), las blusas sin espalda o demasiado reveladoras, los mini shorts, las transparencias y alguna que otra que de seguro se me esta olvidando.

Si no me crees, párate afuera de una y comprueba cuantas señoras entran a diario y ¡compran!

Lo dije y lo repito la edad no te define por tanto no debe nunca definir tampoco donde deberías comprar tu ropa…

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Fotografía: PEXELS


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Vida Sana

Feliz 2017

2 enero, 2017
Fotografía: PEXELS

Sí, ya lo sé, soy un cliché y odio reconocerlo, pero cada 31 de Diciembre hago propósitos de año nuevo que no voy a cumplir arghhhhhhh.

No sé porqué, pero no lo puedo evitar, tal vez por que la esperanza es lo último que muere, por eso todavía tengo fe en que algún día los cumpliré, todos y cada uno de ellos.

Este año como todos los anteriores hice la lista, pero le cambié un poquito el formato.

Pensé en darle un giro y ver si así logro que mis buenas intenciones, sobrevivan al menos durante un mes ja,ja,ja.

Son hábitos de mejora personal, voy a hacer un acróstico con mi nombre y primer apellido.

Lo pegaré en el refrigerador y el 31 de diciembre de 2017 les contaré como me fue con el experimento.

¿Quién me acompaña?

 

A. Andar de buenas la mayor parte del tiempo

B. Buscar un curso de algo que te interese aprender, y que nunca hayas tomado

C. Comer más sano

D. Divertirte más con menos

E. Encontrar tiempo para ver a los amigos mínimo una vez al mes

F. Flojear menos a la hora de ir al super 

G. Glotonear menos

H. Hablarle por teléfono a los amigos que viven lejos

I. Ir al gimnasio 3 veces a la semana, sin excusas

J. Juntar el papel, cartón, aluminio y llevarlo al reciclado

L. Leer más

M. Madrugar para no andar a la carrera en las mañanas

N. Necear menos 

O. Organizar mejor el tiempo libre

P. Pensar positivo

Q. Quejarse menos

R. Reír más

S. Sacar de los cajones y del clóset lo que no se usa

T. Terminar de leer todos los libros que tienen el separador a la mitad

U. Untarme mis cremas anti arrugas todas las noches sin excepción

V. Visitar a mi mamá más seguido

Y. Yoga antes de acostarme 

 

P.D. Perdón pero me faltan cuatro letras, no hallé ningún propósito con ellas.

Este es mi regalo de año nuevo para ti, un acróstico lleno de buenas intenciones.

Feliz 2017.



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