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junio 2018

¿Qué Leo?

La isla bajo el mar

25 junio, 2018
la isla bajo el mar libro

Zarité, personaje principal de el libro La Isla bajo el mar de Isabel Allende, es mi nueva heroína. Nunca un ser de ficción me había influenciado de una manera tan tangible por así decirlo.

Déjenme les cuento una anécdota personal, después de haber leído este libro, cuando estoy corriendo y siento que ya no puedo más pienso en ella.

La traigo a a mi mente y siempre de los siempres logro seguirle por lo menos unos 2 o 3 kilómetros más.

Esto es lo más maravilloso de la literatura, personas que no conoces no conocerás y que en algunos casos ni siquiera existen pueden impactar tu vida de una manera tan real y contundente.

El libro me dio algo que todos necesitamos y que nunca estorba: Conocimiento.

Aprendí a través de un relato tan entretenido muchas cosas sobre la historia de la lucha por la independencia de la República de Haití.

En esta novela Isabel Allende te cuenta esta lucha encarnizada así como a todos nos gusta que nos digan las cosas, con lujo de detalles.

El libro es triste y crudo pues la esclavitud lo fue (¿es?) y no hay manera de describirla de otra forma, pero también es hermosamente esperanzadora.

La isla bajo el mar cuenta la vida de Zarité una niña que nace esclava y tiene que pasar una vida de humillaciones para alcanzar su sueño máximo: La libertad.

Gracias Isabel Allende por presentarnos siempre personajes femeninos que si la mueven.

 

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Historias Moda

Quisiera ser un jean ¿Y tú?

21 junio, 2018

Cada vez que compro alguna prenda de vestir saco algo que ya no me pongo, la otra cosa que podría hacer es comprar ganchos e ir acumulando cosas pero mi closet no es muy grande, así que esa no es una posibilidad para mi.

Llevando a cabo esta actividad semestral que me veo obligada  (¡ay ya dije eso verdad! ) caí en cuenta que tengo muchos jeans; Tal vez 10 no sean demasiados para una persona que vive en ellos pero como yo sólo los uso en fin de semana decidí que tengo de más.

No los puedo usar entre semana porque no entran en el código de vestuario de mi trabajo y los fines de semana son “harina de otro costal”.

O no salgo o cuando sale algún plan la vestimenta apropiada (para una señora decente jajaja) es un poco más formal así que entre una y otra cosa a veces los pobres caen en el abandono por tiempo indefinido.

Por esta razón me propuse regalar unos dos como mínimo así que decidí probármelos todos y elegir los que me quedaban mejor, al final del ejercicio ¿Adivinen con cuántos me quedé y cuántos regalé?

Se quedaron: 10. Se fueron: 0 😮

 

Todos tienen años conmigo.

Todos me quedan bien.

Todos siguen estando vigentes.

Todos se ven mejor que cuando eran nuevos.

Cuando me quité el último, justo en ese momento en que los vi a todos ahí sobre mi cama pensé:

“Quiero ser un jean” 🤔

 

 

Quiero ser inmune al paso del tiempo.

Quiero que el modelo no salte a la vista.

Quiero ir mejorando con los años.

Quiero que las vueltas en la lavadora y la secadora de la vida me hagan lucir clásica no vieja.

Quiero hacer sentir cómodo al que me tenga cerca.

Quiero combinar con todos los colores que me tope en el camino.

Quiero poder lucir casual y/o glamorosa según la ocasión.

Quiero ser aguantadora por si se pone fea la cosa y me tengo que subir a un 4×4.

Quiero estar de moda muchos años más.

Quiero decolorarme (si no hay de otra) de manera uniforme.

Si definitivamente quiero ser un jean…

¿No se puede? OK 😉

 

 

Entonces si no es mucho pedir quiero ser un buen vino, Sofía Loren o la versión femenina de Robert Redford, para fines prácticos todos ellos cuentan con esa particularidad.

Y tú ¿Qué (o quién) quisieras ser?

 

 

 

 



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Vida Sana

Eat the frog

18 junio, 2018

Hay una frase en inglés que me encanta “Eat the frog” .

Ewwww. . .el imaginarlo me provoca todo tipo de sensaciones y reacciones.

Me gusta, me llega, me escandaliza, me da risa y asco, todo al mismo tiempo, el solo hecho de pensar en comerme una rana, hace que me pique la cabeza y me den ganas de arquear.

Pero si de hablar de desidia se trata no hay una sola que sea tan acertada, cuando hablamos de hacer algo desagradable, que desafortunadamente tenemos que hacer, eat the frog es la frase.

¿Cómo hacer cosas que odiamos hacer?

Supongo que esta frase la inventó un desidioso que estaba harto de si mismo o una persona muy pro activa que vivía con uno.

Todos tenemos ese algo a lo que le sacamos la vuelta, algo que tenemos que hacer, pero no queremos hacer.

Yo odio ir al supermercado y nunca tengo nada en el refrigerador, siempre que pospongo surtir la alacena me arrepiento pues después tengo que estar pidiendo comida a domicilio, no como nada sano, gasto una fortuna en comida preparada y finalmente después de posponerlo unos días siempre termino yendo.

Dejo pasar años antes de ir con el dentista, con el médico de cabecera y le saco la vuelta a tantas cosas que tengo que hacer por mi propio bien.

No entiendo porque nos cuesta decidirnos a hacer algo que sin duda tenemos que hacer, el reconocer que es un deber y que no tenemos opción debería de ser una motivación suficiente. Pero no lo es…

 

Si me pongo a pensar, sé que se me vendrían a la cabeza muchísimas cosas, así rápido puedo pensar en unas cuatro o cinco que odio hacer…

 

1.Hacer ejercicio no aeróbico.

2.Ir al dentista.

3.Renovar la credencial de manejar o cualquier otro trámite que incluya a la burocracia.

4.Pedir disculpas. 

5.Arreglar el cuarto de triques.

 

Ah, tantas cosas que ahí están sentadas esperándonos desde hace un rato y lo peor es que entre más lo pensamos más posponemos lo que sea que tengamos que hacer.

 

Por eso hay cosas que no debemos de poner en consideración porque son un MUST, se deben hacer y punto

¡PARA QUE LE PIENSAS!

Esa era la frase que más usaba mi entrenador(j.l.p), cuando me informaba el programa del día y después me explicaba paso por paso lo que me tocaba hacer, yo me le quedaba viendo y no me movía, él me decía una y otra vez:

“No le pienses tanto, empieza pronto para que acabes pronto”

Así que como yo me considero una experta en dejar las cosas para después, he ido creando un sistema de recompensas que me ayudan a dar ese gran paso cuando de hacer cosas que no quiero hacer se trata.

Si vas a hacer ejercicio regálate una camiseta por cada mes que llevas en el GYM.

Si le sacas la vuelta a ir al dentista lleva música y tómate un té relajante antes de tu cita.

Cuando tengas que hacer algo que no te agrade mucho, ayúdate con algo para que se te haga menos difícil tomar acción, a mi me funciona darme premios como cuando era chiquita, jajaja.

Cuando voy al super me compro algo para mi, aunque sea mi revista GATOPARDO, o me auto regalo cualquier cosilla, pero finalmente estos pequeños motivadores cumplen su función pues logran que queriendo o no, me COMA LA RANA.

Y tú ¿cómo le haces para hacer cosas que odias hacer?

 

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Fotografía: PEXELS

 



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Belleza

Una razón para usar Primer

11 junio, 2018
base de maquillaje

No sé si alguna vez les ha pasado que ahora que tenemos el cutis más seco el maquillaje les derrapa en la cara…y sienten como si estuvieran tratando de ponerle maquillaje a un sartén de T-Fal.

A mi me pasa esto últimamente, y lo único que se me ocurre es que tal vez los cambios hormonales, aunados a el clima, traen a mi piel igual de desubicada que yo.

Hay días en los que amanezco con el cutis muy grasoso y otros días mi piel esta más seca que la de un elefante.

Así pues, cuando amanecía con el cutis seco me ponía una crema y sobre ella el maquillaje, pero una hora más tarde la cara me brillaba más que una esfera navideña.

Cuando amanecía con la cara grasosa, omitía la crema, usaba solo maquillaje y sobre de él me ponía el polvo traslúcido, entonces aparte de sentir la cara como piel de tambor, mi rostro tenía el aspecto de una chapata recién salida del horno.

Bueeeeno en fin, por más que le buscaba el lado a esto de usar o no usar algo arriba o abajo del maquillaje, nomás no hallaba cómo hacerle.

Pero como dice el dicho. Preguntando se llega a Roma

Finalmente un día que andaba yo por Sephora (me quiero ir a vivir ahí ) le vacié mi corazón a una de las maquillistas que te asesoran cuando visitas la tienda y ella me recomendó usar el primer.

Al principio me rehusé a comprarlo, la verdad pensé que era uno de esos productos que no sirven para nada y terminas arrumbando en un cajón después de haberlo usado una liquida vez, pero acepté una muestra y lo probé. 

Confieso que me encantó y noté la diferencia al instante. El maquillaje se desliza por la piel, tiene un acabado mate que me encanta y en general el cutis luce más terso. Cuando volví a Sephora lo compré y la verdad ahora tengo ya más de 5 años usándolo.

El primer (perdón por el anglicismo, pero así me lo aprendí ) es una base transparente hecha a base de silicón que tiene varias funciones, entre ellas y la que más me beneficia, es evitar que el maquillaje se estacione en las arrugas por eso da al cutis una apariencia mas uniforme y juvenil cuando se usa de base antes de maquillarse.

Para ser honesta yo no lo uso en mi día a día pues por la mañana no tengo mucho tiempo y me doy la típica “manita de gato”, pero si lo uso para la salida eventual a cenar o a un evento más formal como un cocktail o una boda.

 Yo durante el día como ya les había comentado en algún otro post, en lugar de maquillaje uso un bloqueador con color. Después (si no es fin de semana ) le sigo con el delineador, rimmel, blush, lipstick y listo.

El primer también ayuda a que el maquillaje dure más tiempo. Pero no me creas, úsalo para que pruebes si a ti te funciona igual, hay miles de marcas en el mercado, yo sólo he usado dos :  Smashbox que compré en Sephora y Mary Kay que le compré a una amiga y ambos me parecieron buenísimos.

 

Hoy en día cada línea de cosméticos tiene uno o varios primers, la próxima vez que vayas de compras, date una vuelta por el departamento de belleza, pruébate varios y decide cuál te sienta mejor.

Peeeero por si no quieres salir…aquí y aquí te dejo unos links.

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Look Del Día Moda

3 combos “chillantes” con mi pantalón naranja.

7 junio, 2018

¿A ti te gustan los colores brillantes? Yo los amo

Y todo fue que dejara de odiar el color naranja (por no haberme hecho nada) y ahora resulta que lo amo, no se por qué pero cuando agarro algo de moda no lo suelto como decía mi mamá.

Caigo en un frenesí,  I JUST CAN’T GET ENOUGH como la canción de Depeche Mode ¿Se acuerdan de esa “rola”?

Siempre me pasa, cuando compro algo que me gusta mucho me lo pongo hasta para dormir y abuso tanto, que a veces termina por aburrirme.

Ahora que ya no me cae gordo este color encuentro muchas cosas en las tiendas ¡Bravo!

Mi última adquisición fue un pantalón de Polo & Co. de Ralph Lauren (AQUÍ) 🇺🇸 y en este post les dejo los tres looks.

UNO. Blusa fucsia viejita (Parecida 🇺🇸 AQUÍ), collar color turquesa de Walmart y zapatos color nude de Arantza.

DOS. Blusa de bolas verde con azul marino de segunda mano vía OXFAM, Quebec, collar amarillo de Etsy.com AQUÍ y zapatos altos color nude de Arantza.

TRES. Blusa de algodón super suave imitación mezclilla, mallorquinas de Loly in the sky y bolsa verde limón de ISAAC MIZRAHI parecida 🇺🇸 AQUÍ.

Espero que les gusten las combinaciones al estilo “déjame ciega” que les muestro en este post.

¡Nos leemos el lunes!

 

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bright colors combo outfit

 

pantalon naranja con blusa verde

 



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Historias

Consejos que le daré a mis hijas para que sobrevivan en el mundo laboral.

4 junio, 2018

En cuestión de hijas (os) creo que muchas andamos en las mismas, estas ya terminaron carrera o están a punto de hacerlo. Las que no tuvieron hijos de seguro tienen sobrinas (os) que rondan esa edad.

Algunas (temerarias) que se aventaron al ruedo muy jóvenes tienen hijos que trabajan desde hace rato pero dudo que sus retoños no califiquen como millennials.

Recuerdo como si fuera ayer cuando yo era del equipo de los juniors,  la nueva, la que no tenía experiencia, la que contaba con cero años de antigüedad y sobre todo la que “metía la pata” un poco mucho más que los demás.

Los años volaron y en la actualidad ya estoy en el equipo contrario.  Hoy soy parte de los seniors y veo con nostalgia a los recién llegados, a los que acaban de terminar su carrera profesional, se van sumando a el mundo empresarial y llegan verdes verdes en todos los aspectos.

Como tengo dos hijas que rondan esa edad millennials no puedo evitar verlas reflejadas en todas esas jovencitas y en esas situaciones que a veces se presentan en la oficina. Me gustaría darles muchos consejos pero prefiero quedarme calladita.

No lo hago porque a pesar de la brecha generacional son mis compañeros de trabajo y no me gustaría que me identificaran como a la señora de la oficina que se cree la mamá de los pollitos.

No me interesa en lo más mínimo adoptar el papel de doña mandona, la sabelotodo, la dueña del negocio, etc; Pero si alguna de ellos me pidiera un consejo le daría no uno si no diez.

Son cosas que me brincan y que pienso que antes no era tan comunes por no decir que no existían. Como por ejemplo las redes sociales que se han convertido en una real y muy tangible amenaza para la productividad.

Y bueno pues como les estaba contando, en el hipotético caso de que una de “mis hijas” me pidiera mis two cents of advice, les daría “eleven cents. Como decimos acá en el norte, les daría feria de más.

uno. Suelta el celular. No te pagan por checar el WA ni el Facebook, te pagan por hacer otras cosas así que a lo tuyo mientras estés en la oficina.

No llegues a las juntas (y a todas partes) con el celular, no lo vas a poder checar y si entra una llamada tampoco podrás contestar así que no viene al caso que lo conviertas en una extensión de tu mano.

dos. sé discreta con tus cosas personales. Las cosas que nada tienen que ver con el trabajo se deben tratar siempre fuera del trabajo. Si el fin de semana te tomaste todo el alcohol que había en el antro o si tu novio te trata como al palo de una escoba y sientes la necesidad de compartirlo, platícalo después de que cheques tarjeta.

Lo mejor en casos de crisis es buscar ayuda profesional o invitarle una copa o un café a un amiga (o) cercano que te preste el hombro para desahogar tus penas. Los compañeros de trabajo ni te van a ayudar y algunos van a darse vuelo con el chisme.

tres. habla de usted. Al principio a todo el mundo pues es muestra de respeto y sabrás a quién le gusta y a quién no, pero si algunos compañeros de trabajo te piden que les hables de tu, hazlo.

Hay personas a las que de verdad nos incomoda que nos hablen de usted, nos hace sentir viejas y sobre todo marca una distancia que a veces se traduce en un trato muy impersonal.

Lo más normal es que cuando alguien te pide un favor lo hagas sin chistar, así que si alguna compañera (o) de trabajo te dice claro y fuerte “Te pido por favor que no me hables de usted”. ¿Por qué no hacerle ese favor?.

cuatro. Las personas con carrera profesional también hacen trabajos físicos. Si así son las cosas en el mundo real, así que no pretendas estar siempre frente a una computadora pues a veces tendrás que cargar una caja, limpiar algo que se ensució o simplemente mover cosas de un lugar a otro.

No hay nada más desagradable que escuchar a una persona decir “No estudié una carrera para estar cargando cajas”, nunca preguntes si hay alguien que se encarga de eso. Encárgate tu y punto.

cinco. siéntate bien. No subas los pies en ningún lado ni cruces las piernas como si estuvieras en la clase de yoga y por piedad no te quites los zapatos. Si quieres estar despatarrada espera a que llegues a tumbarte a tu recámara o a la sala de estar de tu casa.

seis. No comas en el escritorio. Da una imagen descuidada y poco profesional, si de plano no aguantas el hambre pide a alguien que te cubra y corre a comerte un snack, o compra barras energéticas de esas que se acaban en tres mordidas.

Por favor, pooor favooooor no saques la torta de huevo con chorizo, o los chilaquiles que aparte de dejar tu escritorio como la charola de una periquera llenaran el ambiente de un olor a garnacheria del centro de la CDMX.

siete. Sé puntual. Cuando firmaste el contrato te dijeron muy claramente a que hora entrabas y a que hora salías. Si firmaste es por la simple y sencilla razón de que estabas de acuerdo, así que ahora no comiences a contar las mil y un razones por las que te es imposible llegar a tiempo.

Si no puedes cumplir con el horario de trabajo renuncia y busca uno que si se acople a tus necesidades de sueño, distancia, medio de transporte, etc.

ocho. No faltes. Actualmente la gente falta al trabajo con cualquier pretexto. La compañía no tiene la culpa si se te descompuso el carro, se fue el agua o la luz en tu casa, esta lloviendo, hace frío y otras tantas eventualidades.

nueve. Nunca contestes “no quiero”. Me sorprende cuantas personas en la actualidad te contestan eso. Pareciera que les están preguntando si quieren ir al cine o a comer mariscos.

En el trabajo te pagan para hacer cosas que sabes hacer o que estás dispuesta a aprender para luego hacerlas.

Cuando alguien contesta “no quiero” esta declarando que no lo va a hacer nunca simplemente porque no le da la gana y para hacer lo que nos dé la gana pues es mejor que nos quedemos en la casa.

diez. NO llores en la oficina. Haz hasta lo imposible por controlar tus emociones y en la medida de lo posible evita llorar en el trabajo, las personas que lloran demuestran poco equilibrio emocional e inmadurez.

Una cosa es llorar porque perdiste a un familiar cercano o acabas de vivir una desgracia y otra cosa es hacerlo porque cometiste un error y tu jefe te llamó la atención. Todos. To-dos la regamos alguna vez y de verdad se los digo de corazón no es el fin del mundo.

ONCE. LOS CHIQUI-SHORTS ET ALTRI . Ah como cantante o DJ dejé lo mejor para el final. Las minifaldas, los mini shorts, las blusas transparentes, los pantalones de tiro muy corto, el bra negro debajo de la blusa blanca, las blusas ombligueras (crop tops) y otras cosas “antreras” son PARA el antro.

Igual que las patas de gallo (flip flops), chanclas de hule, prendas rotas (manchadas o deslavadas) son para andar en la casa o ir a lavar el carro y no para llevarlas a la oficina.

Ah y lo mismo que la ropa de noche, el maquillaje cargado se usa en la noche, no llegues a la oficina con el look más gótico del mundo.

Yo entiendo que actualmente muchos ambientes laborales se han relajado, pero muchos otros no. Es mejor ir reconociendo el terreno y pecar de recatadas al inicio.

Nada más incómodo que te llamen la atención (el primer día) porque el escote es muy pronunciado o el largo de la falda muy corto.

Te ama con toda el alma, tu madre.

Y ya agarré vuelo, así que aquí le paro. Mejor cuéntame…

¿Qué consejos les darías a tus hijas (os) /compañeros millennials?

 

Fotografía: PEXELS



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