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Belleza Historias

Las de pelo chino¿nacimos en el país equivocado?

8 marzo, 2021

Siempre pensé que sólo hay una cosa peor que tener el pelo chino y esa era tenerlo chino y oscuro, por eso pasé más de cuarenta años planchándomelo.

Me daban escalofríos nomás de imaginar que mibaver como la nana Fine y es que por mucho que yo amé el personaje de Fran, su pelo me parecía espantoso.

Por otro lado, la idea de tenerlo rizado y rubio, no me disgustaba para nada; Pero gracias a los sentimientos encontrados, nunca me sentí yo cuando anduve de güera.

Dos veces lo intenté y dos veces me arrepentí de haberlo hecho.

Así que por este motivo, y desde que tengo uso de razón, sentí que no tenía más opción, que seguir odiando mi pelo a más no poder.

Poco a poco y sin darme cuenta, me convencí de que era horroroso, y les confieso, que es lo único que me ha hecho conocer lo que es la envidia…

Recuerdo que tan pronto salía de mi cuarto rumbo al baño, mi mamá me decía… “recógete esas greñas que pareces la madre del aire”…

Yo (le hacía caras), me hacía un chongo y con el tiempo la cola de caballo se volvió parte de mi persona, pues un pelo desobediente se domestica con gel y ligas.

Siempre fui a la escuela con el pelo recogido y cuando crecí y entré en la edad de la vanidad, si quería traerlo suelto, ibal salón a peinármelo.

Como toda borrega, crecí siendo una china más, que anhelaba ser lisa, y veía con una mezcla de horror e incredulidad 😳 a las lacias que se hacían base.

Y no es que el pelo chino me chocara, lo que se me hacía injusto era no tener la combinación perfecta, porque en mi mente obtusa, habían dos tipos de pelo hermoso.

El lacio oscuro o el rubio rizado.

Para mi no había más…los estereotipos de mi época, así lo dictaban, las chinas no eran bonitas y punto.

Y supongo que ya se dieron cuenta que en estos treinta años la cosa no ha cambiado mucho, ya que tengo amigas que siguen alaciándose el pelo.

Le entran con todo a los químicos pues les chocan sus chinos.

Gastan fortunas en la keratina, el chocolate y el mucota para ser lacias a como dé lugar.

Lo hacen porque para ellas, el pelo chino se ve desarreglado, despeinado, en pocas palabras dejado… y las entiendo, porque yo por años pensé así.

Hasta que un buen día las novelas turcas llegaron a mi vida y obraron el milagro de quitarme la venda de los ojos.

¡Gracias Netflix! porque tu me presentaste a todas esas actrices que son preciosas, aun teniendo el cabello negro, chino y abundante.

Todas ellas tienen ese pelo tan feo que se les ve increíblemente hermoso.

¿Cómo le hicieron? ¿Cómo lograron lo imposible?

Estas novelas fueron la epifanía que borró mi creencia de años, en menos de un segundo.

Ah, pobrecita de mi, de pronto me sentí más chiquita que la niña de la margarina primavera.

Y me sentí chiquita de la vergüenza, porque me di cuenta de lo errada que estuve todos estos años, creyendo que hay bellezas sólo de un tipo.

La hermosura genética de las turcas se exhibe al natural, sin ponerle o quitarle nada, porque nada necesita.

Tienen el pelo negro y no lo quieren güero; Tienen el pelo chino y no lo quieren liso.

Aleluya, Aleluya. Ellas demuestran que las mujeres de pelo negro y chino son hermosas, tanto o más que cualquier otra.

Gracias al cielo su concepto de belleza no es tan obtuso como el mío jajaja

Por eso llegué a la conclusión de que tal vez yo debí de haber sido turca 😆 , así desde chiquita me hubieran hecho sentir que mi pelo era hermoso ❤️, o al menos común y corriente.

Todas mis amigas del colegio hubieran tenido el pelo igual al mío, y nos hubiéramos dado consejos de cómo peinarlo para traerlo suelto.

Entonces tal vez jamás lo habría odiado y nunca hubiera sentido envidia de mis amigas que tienen el pelo liso.

Pero equis, eso ya no importa, porque nunca es tarde para crecer, mejorar, pero sobre todo quererse.

Yo por lo pronto hace tiempo dejé de alaciarme el pelo, porque los calores de la menopausia me volvieron intolerante a la secadora y la plancha.

Y así, al verme obligada a buscar peinado y corte que me permitiera traerlo al natural, descubrí que no lo tengo tan feo…

El concepto de feo vivía en mi mente y ahora que ya lo corrí, de la noche a la mañana, el pelo se me puso bonito.

Ay no seas así, y cuenta si tú también eres una china de closet

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