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Vida Sana

3 cosas que nos dan felicidad

15 octubre, 2018

Me sorprende mucho que algunas amigas que en su día a día no hacen nada que les gusta, se quejen de no estar más contentas con su día a día… 🤔 

¿Las hice bolas? Si, jajaja…ok. Ahí les va más despacio.

¿Cómo podemos estar contentas haciendo sólo cosas que nos desagradan?

Mmmmmm pues está difícil, más bien creo que esto es una misión imposible.

La felicidad viene de hacer cosas que nos hagan felices (de preferencia) todos los días,  y no de esperar que nos pase algo que nos brinde algo de dicha una vez a la semana, una vez al mes o ya de perdido una vez al año.

Partiendo de este principio tan obvio y tan simple entonces ¿Por qué no hacemos cosas que nos hacen felices?

Los que saben de esto dicen que es una cuestión muy simple y compleja a la vez, no lo hacemos pues no sabemos a ciencia cierta qué nos hace felices o a veces lo que antes nos hacían felices ya no nos brinda felicidad actualmente.

Sin embargo hay tres cosas que según los expertos (no yo) en el tema dicen que siempre nos harán felices, no importa cual sea nuestra edad y nuestro sexo.

Dar gracias. El agradecimiento tiene un efecto muy poderoso en nuestra mente y nuestro espíritu.

Hacer una lista de todas las cosas buenas que nos pasan y de todas las cosas que tenemos. Esta comprobado que ver la parte del vaso que esta medio lleno en lugar de la parte que esta medio vacío siempre nos hará sentirnos mejor.

Darte premios.Este no creo que necesite mucha explicación pues es algo que venimos experimentando desde que somos chicos.

Comprarnos eso algo que es un objeto de deseo nos da un rush que los científicos han comparado con el enamoramiento, aunque tampoco hay que exagerar y caer en la adicción a las compras.

Tampoco es necesario premiarnos con cosas que cuestan miles de pesos. Yo me regalo dos cosas muy frecuentemente: Gels de baño y tarjetas de iTunes Store.

Los gels de baño que huelen a cielo me encantan y las canciones que compro con mis tarjetas de iTunes le dan una refrescada a lo que escucho cuando voy a correr.

Hacer algo sólo para ti todos los días. Hacer algo que sea sólo para hacerte feliz a ti, puede ser ir a caminar, leer, ver tu programa favorito sin interrupciones, ir a darte un masaje, poner tu aparato de aromaterapia y cerrar los ojos 5 minutos al día, etc.

Cualquier cosa sirve cuando es algo sumamente placentero para nosotros, de verdad que no tienen que ser unas vacaciones pagadas alrededor del mundo pues muchas veces los pequeños detalles es lo que más dicha nos da.

A mi me encanta leer mientras tomo mi café, no importa si no tengo tiempo de leer un articulo o varias páginas de un libro.

Basta con abrir mi correo en el celular mientras sorbo a sorbo me acabo el primer café de la mañana para sentirme a gusto conmigo misma, para sentir que ya empecé el día con el pie derecho. Este binomio tan simple y que cuesta cero pesos cero centavos me alegra la mañana.

Correr es otra de las cosas que me encanta hacer y lo hago casi a diario, día a día trato de hacer cosas que me agradan y que me hacen sentir contenta aunque solo sea por unos minutos.

Procurarnos pequeños actos que nos brinden estados de felicidad momentánea es algo que nos beneficia primero a nosotros y después a aquellos que nos rodean.

No hay nada más nocivo que estar cerca de alguien infeliz, esas personas que sólo ven lo negativo tarde o temprano tendrán un impacto en nuestras vidas y lo único que haremos será alejarnos en cuanto nos sea posible.

Nadie quiere ser amiga de la vieja amargada que siempre se esta quejando de todo y de todos

Tratemos entonces de evitar convertirnos en una de ellas a toda costa y cueste lo que cueste. Hagamos cosas que nos hagan sentir contentas para que seamos esa persona que siempre esta alegre y por ende le alegra la vida a los demás.

 

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Fotografía: PEXELS



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Moda Vida Sana

¿Qué talla “se supone” que eres?

1 octubre, 2018

¿Cuántas veces has salido “de malas” de un probador? ¿Una, diez, cien mil veces?

Yo salía enojada, frustrada, deprimida, desesperada, *llenen este espacio en blanco ______________ con otras tres palabras que les vengan a la mente y terminen en ada.

Ladies, las tallas hoy en día son un concepto tan abstracto (y raro) que debe de dejar de causarnos conflicto el hecho de entrar en un número y no en otro.

Lo que dice la etiqueta es sólo un símbolo, y este obedece solamente a la cantidad de tela que está dispuesto a gastar el fabricante.

¡Si así es! una verdad cruel y dulce a la vez.

Una amiga mía (g.h.) que toda su vida se ha movido en la industria del vestido me sacó de la oscuridad en la que yo me encontraba y me hizo esta observación hace muchos años.

Entre más barata sea la prenda más chicas tendrán que ser las tallas, simple y sencillamente porque se lleva menos tela maquilarla.

Lo mismo aplica para el otro lado, las prendas caras siempre tendrán un corte más amplio.

Desde ese día yo sé que si entro en una tienda para adolescentes, mal cruce la puerta engordaré unos kilitos (a quién le importa si amo los precios) y tendré que comprarme la talla L o en su defecto la talla 10.

Si por otra parte entro a Ann Taylor también como por arte de magia adelgazaré otros cuantos y la talla M e incluso la S me entraran como guante y si hablamos de números seré sin necesidad de “meter la panza” talla 6.

En mi closet hay cosas que van desde la talla 4 hasta la 12.

Por insólito que parezca y si no hablamos de números y nos pasamos a las letras tengo S a la XXXL.

Aparte nacieron (no sé cuándo) los conceptos OVERSIZED y SKINNY, así que un suéter oversized en talla M te puede quedar de maravilla, yo me acabo de comprar uno talla XS.

Con las cosas SKINNY pasa algo similar, si te gusta el estilo y el corte pero no estas dispuesta a parecer Miguel Bosé cuando cantaba Don Diablo tendrás que aumentar una talla, tal vez dos.

TODO tiene que ver con el estilo, la maquila y el diseño; NADA tiene que ver con tu peso.

Si hoy en día quieres comprar algo por internet y ese algo se maquiló en China deberías saber que probablemente sólo entrarás en las tallas extra grandes.

Las mujeres asiáticas tienen otra complexión y a las que nacimos en otras latitudes no hay manera de que nos entre una talla S, es prácticamente como intentar ponerte un vestido talla 9 del departamento de niñas.

Es algo increíble pero real 😳

Y pues allá voy otra vez con lo mismo, pero lo bueno de tener esta edad es que esas cosas ya no me estresan, atrás quedaron los días de salir de malas de un vestidor, de hacer corajes y no comprar nada porque MI TALLA no me entró.

Así que hoy en día cuando ando de shopping le echo un ojo a lo que me voy a probar, por si si o por si no me llevo dos números consecutivos de lo mismo y me compro el que se me vea mejor.

En la talla ni me fijo porque les aseguro que el mismo día y a la misma hora de una tienda he salido con tantas tallas diferentes como para armar un muestrario, jajaja.

Y déjame decirte una última cosita, estoy segura que a ti te ha pasado lo mismo ¿verdad?

 

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