Vida Sana

Más naturaleza, menos estrés.

17 julio, 2017
Cada vez que necesito terapia de introspección veo el cielo, el mar o el fuego. No veo el mar tan frecuentemente como me gustaría hacerlo, pues vivo en una ciudad lejos de la costa. De estos tres elementos de la naturaleza el que más disfruto es el fuego, lamentablemente es el que tengo menos oportunidad de apreciar. 
 
Cuando digo fuego no me refiero a la llama azul que sale de las espreas de la estufa, mas bien hablo de esas hogueras que se hacen cuando vas de campamento (hace 20 años que no voy) o cuando estás en la playa en invierno y te entregas a la tarea de hacer una tamaño profesional, porque hemos de reconocer que no es nada fácil encontrar madera en la costa.
 
También es posible apreciar estas llamaradas en las chimeneas, para nada comunes en mi ciudad, ya que el invierno no es ni largo ni crudo, esas llamas enormes me parecen hipnóticas y podría quedarme viendo ese fulgor por horas, las llamaradas me transportan, me relajan y siento que inducen a un estado de trance maravilloso.
 
Nunca antes me había puesto a pensar en esto, ni en porqué se da este fenómeno de volvernos seres más apacibles cuando estamos cerca de la naturaleza, pero hubo alguien que si se puso a meditar detenidamente en esto, pero más importante aún, se puso a investigar.
 

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Aproximadamente desde el año de 1985, se han hecho estudios y estos demuestran que el estar en contacto con la naturaleza reporta grandes beneficios para la salud. 
 
Japón, Corea del Sur y Estados Unidos son algunos de los países que han comenzado a recetar los paseos por el bosque como terapia contra el stress, alta presión y ansiedad.
 
Hay estudios que demuestran que caminar por el bosque disminuye los niveles de cortisol y de estrés, en España también han comenzado con esta práctica y la llaman “baños de bosque”.
 
Esto me puso reflexionar, si el hecho de estar tan alejados de la naturaleza, pudiera ser la causa principal de que la mayoría de los habitantes en las grandes ciudades estemos estresados. ¿Será esta la causa de que toda esa gente que vive en el campo goce de buena salud y mejor carácter? 
 
Tal vez debamos hacer un esfuerzo por plantar mas árboles en los lugares donde pasamos mucho tiempo y observar que pasa; sitios donde por lo general hay una gran concentración de personas como centros comerciales, avenidas, gimnasios, bancos, bibliotecas, hoteles, corporativos y otras muchas áreas de la gran mancha urbana. 
 
Con suerte bajarán los niveles de agresividad y violencia. Si no fuera así, nos quedaríamos con un hermoso paisaje, aire más puro, un refugio para nuestros automóviles y la plena certeza de que durante el implacable verano de Monterrey, no hay mejor compañía que la sombra de un árbol.
 
 
 
 
Fotografía: PEXELS


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