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agosto 2020

¿Qué Leo?

El cuerpo en que nací: Una obra de arte

31 agosto, 2020

Si a estas alturas del partido todavía batallas para quererte y verte nomás lo bueno, tienes que leer El cuerpo en que nací, porque esta obra de arte de Guadalupe Nettel, te llevará de la manita por el camino tan difícil de la auto validación.

No puedo explicar con palabras lo que sentí cuando lo leí, y como no estudié letras, le batallo para encontrar los términos que describan bien a bien lo que siento cuando leo.

Pero el cuerpo en que nací de Guadalupe Nettel, me dejó una sensación de agradecimiento por tener un cuerpo que funciona de maravilla, aunque no sea cien por ciento estético.

Porque fue diseñado para funcionar, servir, sobrevivir y no para gustar…y eso fue lo que me quedó cuando lo acabé.

Literalmente me dio vergüenza reconocer que nunca veo a mi cuerpo por ese lado y a través de ese lente.

Y bueno no se si me expliqué, pero en fin…en el libro te hace sentir y padecer con ella el haber nacido con un lunar en el ojo.

Pero no crean que se la pasa lamentándose de ese hecho, el lunar es sólo el comienzo de una novela preciosa…y nada melosa, porque Guadalupe Nettel tiene una manera muy neta de escribir.

No adorna las cosas y las dice así sin filtro, tal y como son, pero de alguna manera se las arregla para no sonar cruda.

Y de verdad que no entiendo como le hace, porque al mismo tiempo es sumamente emotiva a la hora de expresarse, y nunca la sientes como una escritora seca, fría o distante.

Así que de verdad espero que se animen a leerlo porque les puedo asegurar que no se van a arrepentir de comprarlo.

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Moda

Vetar las minifaldas sin morir en el intento.

24 agosto, 2020
looks for women over 40

No se si veías Fashion Police pero yo era adicta, no me lo perdía por nada del mundo y lo que decía Joan Rivers (la amo) era ley para mi.

Me encantaba como mezclaba las clases de estilo y el humor ácido para críticar un outfit, y hace poco me estaba acordando de lo mucho que extraño el show.

Entre tantos recuerdos me llegó un episodio en el que Joan dijo que hay looks, que tienen fecha de caducidad.

Obvio que cuando la escuché, me quedé pensando a qué edad dejaría yo de usar ciertas cosas, y en piloto automático decidí que a los cincuenta.

Así nomás y sin pensarle mucho, dije que a los fifty, vetaría la mayoría de lo que tenía en mi closet, jajaja.

Yo creo pensé que los cincuenta no me llegarían nunca, porque años después aquí sigo poniéndome casi lo mismo.

Y vaya que reconozco que fui una ilusa al pensar que a esa edad me iban a gustar otras cosas, nomás por haber llegado al medio siglo.

Pero volviendo al post, estoy de acuerdo con Joan Rivers. Sin que nadie me lo haya sugerido u ordenado hay muchas prendas que ya no me pongo nunca.

Porque aunque siempre amé las mini faldas y los shorts, ya no disfruto ponérmelos.

¿Qué raro no? Yo no sobrevivía un verano sin minis.

Y no son sólo las minifaldas, pues hay otras cositas que ya tengo vetadas desde hace rato, y aquí te las voy a decir, para que no te sientas mal si ya andas en las mismas.

*El look angelical lleno de transparencias y holanes.

*La diadema con moñito por un lado.

*La mini falda apretada con zapatos altos.

*Los modelitos strapless o sin espalda.

*Todo lo que enseñe el ombligo.

*Y todo lo que diga TEEN.

Así es, a todo esto ya le dije adiós (como dice Juan Gabriel), bye, arrivederci, au revoi, sayonara...ya usaré otras cosas que me sienten mejor.

Hay tanta ropa en este mundo y así como la edad te quita, también te da opciones al momento de vestir.

Solo es cuestión de buscarle, ver revistas, escarbarle a Pinterest y descubrir lo que usan las mujeres de nuestra generación.

Afortunadamente hay muchas prendas sin edad que podremos usar hasta que nos caigan gordas como:

*Jeans

*Chaqueta de motociclista

*Blazers

*Gabardinas

*Zapatos bostonianos

*Tenis converse

*Faldas con corte cigarro

Y miles miles miles de cosas más, así que no creo que vaya a extrañar lo que ya no me luce, habiendo tanta ropa que me hace ver mejor, ni pa’ que llorarle a lo que no me hace justicia.

Así que tu también dile adiós a lo que te hace sentir incómoda, a lo que te resta seguridad y confianza, porque la edad no es la causa de que no te sientas divina..

¡No caigas en el error de echarle la culpa a los años!

Los años no tienen NADA QUE VER, si no me crees acuérdate de María Félix, Sofia Loren, Raquel Welch, Jane Fonda, Iris Apfel y Carmen De´ll Orefice.

Ellas son la viva imagen de la mujer que no se deja definir por la edad, y los cumpleaños les hacen los mandados, porque todas se proponen lucir mejor que el día anterior.

La ropa se les ve increíble porque eligen prendas FAVORECEDORAS

Así que tú hazle igual, cópiate lo bueno como decía mi mamá y decide que hoy, te vas a ver más guapa que ayer.

Porque NUNCA se es demasiado madura para tener un estilazo.

¡Tenemos cincuenta apenas!…nos falta la otra mitad del siglo, así que todavía hay echarle mucho girl power.

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Historias

Objetos sin vida que dan felicidad

17 agosto, 2020

Últimamente me he topado con muchísimos retos en Instagram y me encantan porque algunos sirven mucho en cuestión de motivarse una misma.

Lo que más me gusta es que hay de todos colores y sabores, y no se a que se deba, pero abundan los que te retan a agradecer por algo diariamente…

Como no soy amante de la estructura, no le he entrado a ninguno formalmente, pero de tanto leerlos, me puse a pensar en todo aquello que me debería de hacer sentir agradecida.

Definitivamente hay personas y conceptos por quienes tengo que agradecer muchas cosas y cosas a las que tengo mucho que agradecer.

Y entonces, haciendo este ejercicio me puse a reflexionar, y decidí enumerar los pequeños objetos que hacen que mi vida sea más divertida y colorida. 

Me dije: ¿Cuál de todas las cosas que poseo es mi favorita y la que más dicha me da?

Inmediatamente después de formular la pregunta, me vinieron a la mente bienes materiales que me sirven mucho y aparte me hacen muy feliz.

Y no es que yo crea que las cosas van por encima de la salud, el amor o las personas que nos aman ¡PARA NADA!, es simplemente que pocas veces pensamos en esas madrinolas que nos hacen el día a día menos pesado.

Y bueno, volviendo al tema, después de darle vueltas al asunto saqué una lista, pero no pude parar ahí y escribí una segunda lista ya que descubrí que estoy encariñada con MUCHAS COSAS.

Después las edité porque no quería aburrirlas con listas de 20 cosas pero…

Los finalistas fueron aquellos que siempre tendrán un lugar especial en mi corazón :

  • Mis tenis Saucony. Porque hacen que mis pies no se cansen y me acompañan haciendo la cosa que mas disfruto hacer en esta vida que es correr.
  • El Parque Fundidora. Aunque no es mío, lo siento mío y creo firmemente que Monterrey no tiene una cosa más hermosa que este parque, este es el oasis del desierto, es un toque de color verde entre tanto gris.
  • maleta. Mi compañera de viaje no podía faltar en esta lista, es ligera, aguantadora, evita que me canse y pueda seguir caminando en todas esas partes a dónde llego de visita.
  • iPod. Mi música y mis fotos están aquí y con eso ya dije todo, por eso lo amo y lo cuido como a mis ojos. No es lo mismo correr o limpiar la casa con música que sin ella.
  • suero Estée Lauder. Tengo añales usando este suero y no me cansa, es delicioso. Me hace el favor de que me vea menos cansada y deshidratada.
  • gomitas de calcio. Ahora que tengo que tomar calcio créanme que estas gomitas se han convertido en mis mejores amigas. Odio las pastillotas que tienen el tamaño de un USB y por más que busco diferentes marcas TODAS tienen esas dimensiones. Además las gomas saben de.li.cio.so.
 

Después están los suplentes, otras cosas que poseo, y que de repente traigo de moda, aquí el amor es intermitente pues de repente los amo y después los olvido, en esta lista quedarían:

 
    • Mi libro de cabecera
    • Mi difusor de aromaterapia
 

Y para el final dejé lo mejor, el ganador absoluto, sin dudarlo, es mi carro. Tengo muchas cosas que agradecerle a mi carrito, al actual y a todos los que me han aguantado a lo largo de mi ya larguísima carrera como chofer.

 

Es un objeto que en mi caso, da mucho y recibe muy poco a cambio, pues soy esa dueña (odiosa) que solo lo lleva al taller cuando ya no funciona.

Cuando paro en la gasolinera y me preguntan si le checan algo, digo siempre que no, desconozco por qué, pero ya es un hábito decir que no, y dar por hecho que no le falta nada…

¡Cuando nunca de los nuncas le checo nada!

 

Le hago la afinación 7000 kilómetros después de que la requiere y pocas veces lo lavo, bueno tal vez lo llevo al car wash unas 20 veces al año.

 

A cambio él hace posible que yo haga muchas cosas y viva otras tantas, ha sido mi compañero de fiesta, de viaje, consultorio sentimental, sala de espera, salón de belleza, confesionario, cama, paraguas, etc. 

 

Gracias a él llego al trabajo, a las reuniones con mis amigas (os), citas con el doctor, gimnasio, clases y a todos esos lugares a los cuales por una razón u otra me interesa asistir. 

 

Me resguarda del frío y del calor, sirve de refugio, de cabina telefónica, de silla, espacio de lectura, pero lo más importante es que desde hace mucho tiempo es mi compañero incondicional.

A donde yo quiera ir, él quiere ir, no me cuestiona la hora, ni la temperatura, si es fin de semana o día festivo, nunca se le hace que es demasiado temprano o demasiado tarde. 

 

Esta disponible para mi  24/7.

Por eso ahora que decidí hacer una lista de cosas por la cuales agradecerle a la vida, pensé precisamente en esas cosas que no tienen vida pero mejoran la mía.

Aún cuando son objetos inanimados, nos permiten disfrutar más y mejor de nuestra existencia.

Esas cosas le añaden a nuestras vivencias forma sonido, color y calor.

Le ponen a todo dos rayitas más y hacen posible que disfrutemos algo que en potencia podría ser difícil o aburrido.

Por esto la próxima vez que agradezcamos, volvamos la cara y veamos nuestras cosas con amor y demos las gracias de que están ahí para acompañarnos y hacernos el camino más agradable. 

 

Y tú ¿ A qué le agradecerías que…?

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Fotografía: PEXELS

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Belleza Historias

¿Valdrá la pena seguirse arreglando?

10 agosto, 2020
10 regalos perfectos para las abuelas

Hace unos meses que empezó la pandemia fui feliz por estar más en casa y andar en pijama hasta el medio día.

También disfrutaba mucho no tener que manejar. Evitarme la monserga de lidiar con el tráfico, era algo así como un premio bien merecido.

Para mi que tengo años trabajando fuera de casa, ambas cosas eran novedosas y desconocidas, pues ni cuando salgo vacaciones dejo de manejar.

En vacaciones, aprovecho para hacer muchas cosas que siempre tengo anotadas en una lista de pendientes que crece día con día.

Pero esta vez era distinto, porque esos lugares a los que yo podía ir a hacer diligencias, estarían cerrados también.

Así que la situación me obligaba a quedarme en casa y gozar de ese privilegio de estar en mode “fodonga profesional” todo el día.

Por tanto estuve encariñada con ese look hasta que me pasó factura, y me cobró caro el atrevimiento, pues empecé a notar que mi ánimo estaba por los suelos.

Me di cuenta que la sensación de libertad y comodidad habían desaparecido y en su lugar dejaron una tristeza medio rara, algo parecido a un remix de apatía, con desgano y melancolía .

Pensándole un ratito llegué a la conclusión de que me deprimía andar todo el día en pijama, pero sobre todo andar despeinada y sin una gota de maquillaje.

Entonces tratando de aterrizar mis sentimientos, saltó a la vista la razón de que me sintiera así, pues tenía ya semanas viéndome fea.

Esa montaña rusa emocional, en la que SIEMPRE nos andamos paseando todas, y que hace que unos días te sientas fea y otros días te creas “la divina envuelta en huevo” (como dice mi amiga r del r), ya no existía.

A mi ride, se le había acabado la gasolina justo cuando el carrito estaba en una bajada.

Me cayó el veinte y decidí que necesitaba arreglarme para verme guapa, levantarme el ánimo y sentirme mejor.

Tuve de pronto una necesidad imperiosa de maquillarme, vestirme y colgarme todo lo que siempre me cuelgo cuando voy a salir.

Y así tal cual, de un jalón me levanté del sillón donde estaba tirada, y…

A las tres de la tarde de un día equis de pandemia, me bañé me vestí me perfumé, y luego me senté en mi tocador a maquillarme con toda la calma del mundo.

Y justo cuando terminé de hacerlo, en ese preciso momento en que solté mi brocha, entendí que nos arreglamos para nosotr@s y no porque vamos a salir.

Todas esas cosas aparentemente tan superficiales como arreglarte, peinarte y perfumarte cumplen la función trascendental de hacer que te quieras más, te gustes más, y finalmente por que no, que te enamores más de ti.

Lo mismo aplica para todas las demás áreas de nuestra vida, como cuando buscamos aprender algo nuevo o empezamos a hacer ejercicio.

Lo hacemos porque queremos sonreírle a ese espejo que refleja algo que nos gusta.

LO HACEMOS PORQUE NOS QUEREMOS

Nosotras a nosotras mismas y más que a nadie.

Así que la respuesta después de tanto choro es SI, Y SIEMPRE SI.

Si vale la pena seguirse arreglando, no importa si tenemos 50 o 90 años porque el espíritu nunca envejece y mantener en alto el estado de ánimo siempre valdrá la pena.

Porque sentirte guapa lo vale

Porque sentirte bonita lo vale

Porque sentirte bella lo vale.

Porque sentirte contenta lo vale.

Porque ser feliz lo vale.

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Foto de portada (y video de la transformación) ALENA VI



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